«Cuando nosotros, no ellos»: cómo los científicos ayudan a las ciudades a superar la polarización
Las divisiones ideológicas en las ciudades parecen profundizarse cada día, pero nuevas investigaciones muestran que cuando las personas se enfocan en la vida local y en objetivos comunes, el "nosotros" puede superar al "ellos". Desde Moscú hasta Canadá, los científicos están utilizando la investigación para ayudar a la sociedad a encontrar la fuerza de la unidad.
Por Olivia ReedLas lecciones de Moscú: cuando la política cede ante el balcón
En Moscú, una zona de viviendas de la era soviética, gris y uniforme, se enfrenta a la demolición. Según la lógica, los residentes deberían pertenecer a dos tipos de personas diametralmente opuestas en el espectro político: unos apoyan al gobierno, otros se oponen. Pero cuando las topadoras se acercaron, tomaron una decisión sorprendente: dejar de lado todas las diferencias políticas y defender juntos su hogar. Escribieron cartas, protestaron, negociaron con los desarrolladores. En ese momento, "nosotros" se convirtió en defensores, y "ellos" en forasteros.
La socióloga Anna Zhelnina documentó esta escena en 2022. Descubrió que los intereses materiales compartidos —como conservar una casa, una esquina familiar, un recuerdo vecinal— pueden atravesar fácilmente los muros de la ideología. No es un caso aislado; historias similares ocurren en todo el mundo.
De lo abstracto a lo concreto: cómo la cercanía suaviza la oposición
En Canadá, el politólogo Jack Lucas de la Universidad de Calgary y su equipo realizaron una encuesta masiva a 4000 residentes que se autodenominaban de "izquierda" o "derecha". Preguntaron si apoyaban políticas típicas: por ejemplo, "crear zonas peatonales" (generalmente apoyadas por la izquierda) e "instalar más cámaras de seguridad" (generalmente apoyadas por la derecha). Las respuestas no sorprendieron: la gente se alineaba básicamente según su ideología.
Sin embargo, cuando la pregunta se reformuló de manera más "personalizada" —por ejemplo, "mi municipio debería instalar más cámaras de seguridad"— el apoyo de los residentes de izquierda aumentó notablemente, y los de derecha tampoco se opusieron necesariamente. El prefijo 'mi comunidad' actuó como una llave que abrió una puerta que debería haber estado cerrada. Lucas dice que esto revela una paradoja familiar de la vida urbana: la gente puede apoyar la construcción de más viviendas asequibles, pero oponerse a que se construya una al lado de su casa; quizás odien la burocracia, pero cuando se planea un nuevo proyecto en su patio trasero, anhelan que alguien intervenga.
El espacio público: el laboratorio de integración más sencillo
Estos estudios apuntan a una verdad simple: cuando el problema está lo suficientemente cerca de casa, la pureza ideológica disminuye. Los espacios públicos de la ciudad —cafeterías, parques, huertos comunitarios, mercados de agricultores— son el escenario natural de esta "cercanía". Allí, la gente debe enfrentarse a personas reales, no a etiquetas. Un vecino de derecha que debate acaloradamente sobre políticas migratorias en las redes sociales puede alinearse con una madre de izquierda en temas de seguridad comunitaria, simplemente porque sus hijos juegan juntos en el mismo arenero.Los científicos —especialmente politólogos, sociólogos y psicólogos— ya se han dado cuenta de esto. Ya no se conforman solo con estudiar cómo ocurre la división, sino que han comenzado a diseñar intervenciones para ayudar a las personas a reconstruir la percepción del "nosotros". Por ejemplo, las psicólogas Sabina Čehajić-Clancy y Eran Halperin escriben en Nature Reviews Psychology que la clave para reducir la polarización es encontrar una identidad común, y esto a menudo requiere comenzar con una cooperación concreta y localizada. Limpiar un parque juntos, organizar una fiesta vecinal, protestar contra una planificación urbana injusta —estas pequeñas acciones colectivas son las agujas que cosen las grietas sociales.
Consejos de estilo de vida: Abraza tu barrio
Para la gente común que vivimos en ciudades, la enseñanza de esta investigación no es complicada: no vivas solo en debates abstractos, participa en los asuntos concretos que te rodean. La próxima reunión comunitaria, el día de limpieza del barrio o la cena vecinal pueden cambiar más tu percepción de "ellos" que un debate en línea. La caja de herramientas de los científicos se está llenando, y nuestras elecciones cotidianas son el mejor campo de experimentación.
Cuando "nosotros" no somos "ellos", sino ese vecino que cuida juntos el balcón, barre la calle y defiende las cámaras de seguridad, la ciudad puede convertirse verdaderamente en el hogar de todos.
Registro público · Investigación urbana
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